martes, 1 de junio de 2010

¡Díme un nombre!



¡Díme un nombre! - nos gritaba el muro con voz ronca al vernos pasar. Volvíamos nuestros ojos hacia aquella muralla de piedra vieja que ocultaba un oasis de frutales regados por agua fresca del pozo. Seguíamos como si tal cosa, gesticulando como si fuéramos mayores, hasta que nos deteníamos a admirar las cicatrices que otros habían horadado en la dura roca rascándola con fuerza para tatuar en la superficie nombres y fechas rubricados por irregulares corazones atravesados por lacerantes flechas. Si empinábamos los oídos podíamos sentir la brisa soplando retahílas de nombres seguidos de fechas irrelevantes que un día contuvieron la eternidad.
¡Díme un nombre! - susurraba la voz cada vez que nos veía pasar. Llegará el día en que vendrás a mí con un nombre y una fecha, y me atravesarás el pecho con un afilado aguijón.


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Te dije el nombre y puse una fecha. Tracé mi secreto débilmente en tu carne, el pulso me temblaba y las letras, una tras otra, me alteraban la respiración. Tu fría piel se mostró cálida en un momento de confianza eterna. Hoy he pasado y me he acercado a ver los tatuajes borrosos respirando heridas de otros tiempos.
Y mientras lo hacía, me pareció oir - ¡Sé tu nombre! Alcé la mirada y te ví. Sonreiste. Me pareció que marchabas hacia algún lugar donde poder guardar nuestros secretos para siempre.


16 comentarios:

Ligia dijo...

Dejamos nuestros nombres sin saber realmente si queremos dejar nuestra huella en ese lugar, o pretendemos dejar algo más, que un día, después de mucho tiempo, volvamos a encontrar. Me gustó el relato. Abrazos

Alicia dijo...

Ligia, igual estás escrita en ese muro de nuestra ciudad... creo que casi todos hemos rasguñado su superficie para dejar constancia de nuestros más altos sentimientos. Un abrazo

tanci dijo...

¡Guau Alicia!, que bonita historia en la que yo no hubiera recaido. Y si bien uno mira nombres y más nombres, corazones atravesados, pequeños dibujos raspados en los viejos muros o, incluso en el tronco de algún árbol; nunca hubiera imaginado una bonita historia como la que nos cuentas esta vez. ¡Qué bonitas fotos!. Viejo muro casi abandonado pero a la vez rescatado por ti con una bella prosa llena de suculentos matices. Gracias por ofrecernos esta ventana a nuestro universo. Casi asomada a ese viejo muro me elevo por ver quien será el siguiente... un abrazo.

mariajesusparadela dijo...

Acabas de dejarme traspasada de hermosura.
Siempre me ha encantado como escribes, pero lo de hoy, pura creación, debería figurar en alguna antología.
Gracias.

Alicia dijo...

Tanci, muchas gracias por tus cariñosas palabras. No sé por qué, el otro día que iba sola paseando por allí, tuve el impulso de pararme y sacar estas fotos con mi nuevo móvil. Oí las voces de otras épocas llamándome desde la vieja pared. Te agradezco tus ánimos una vez más. Un abrazo fuerte

Alicia dijo...

M Jesús, ya sabes que te admiro y que tomo muy en cuenta tus comentarios. Te agradezco tus palabras y me animan a iniciar este camino de la escritura que me gusta mucho aunque reconozco que no tengo demasiada preparación. Gracias, amiga.

ANTIQVA dijo...

Amiga, me ha encantado tu relato... Vamos, que no entiendo eso que dices que no tienes mucha mano para estas cosas... No lo dejes, amiga... Sigue evocando el pasado y sus sueños.

Un abrazo fuerte

virgi dijo...

Te felicito, Alica, me ha encantado. Tiene una magia estupenda, me da que ahora miraré las paredes escritas de una manera diferente.
Un abrazo

mónica dijo...

Ali, ¡qué maravilla! Lo he leído y releído y requeteleído... No deberían sorprenderme estas cosas, sabiendo el don que tienes para la escritura, ¡pero una vez más me has dejado impresionada! ¡Y ya te conocen en Wageningen! Tenía a varios compañeros al lado, que, al ver mi cara mientras lo leía, me preguntaron de qué iba el post. Les he hablado de mi gran amiga mía y magnífica escritora que saca historias maravillosas de cualquier cosa, y les he contado de qué iba, pero lamentablemente soy incapaz de traducirles tan bonitas palabras (¡ni lo he intentado, sería un crimen!!).
¡¡¡¡Enhorabuena!!!!!
Un abrazo fuerte fuerte fuerte!!!

Alicia dijo...

Querido amigo Antiqva, una vez más te agradezco tu visita y aprecio tus palabras de aliento que son siempre bienvenidas. Te mando un abrazo de verano

Alicia dijo...

Virgi, cualquier cosa que me digas la valoro enormemente por la admiración que sabes que siento por tus escritos. Te mando un abrazo

Alicia dijo...

Mónica, se nota que eres mi hermanita pequeña y que sabes que ¡no tengo abuela!jaja.. Me encanta saber que lo estás pasando en grande tan lejos de aquí y de estos muros. Un abrazo fuerte

FLACA dijo...

El hombre no se conforma con pasar, necesita saber que va a permanecer, que trascenderá su realidad y su propio tiempo. Por eso son tan significativas algunas "marcas", como lo es el nombre.

Un abrazo, amiga. Aunque no deje comentario, siempre te leo. Me gusta tu nuevo sitio.

Alicia dijo...

Gracias Flaca por tu visita y comentario. Me ha gustado mucho tu reflexión tan acertada sobre la trascendencia. Te mando un abrazo

Conchi dijo...

Alicia, me encantó este relato.
Te felicito porque creo que cada vez escribes mejor.
Sabes que desde el primer día te dije que tenías ese don. Me alegro que sigas escribiendo y que sigas compartiendo tus escritos con nosotros.
A propósito de la historia... creo que yo nunca escribí mi nombre en ninguna pared! Ohhhhh

Te mando un fuerte abrazo
Conchi

Alicia dijo...

Conchi, muchas gracias por tus amables palabras. Yo lo escribí pero flojito, sin apretar, por miedo a ser descubierta... Te mando un abrazo agradecido