martes, 22 de marzo de 2011

Ausente en primavera


Y un libro lleva a otro, así que sin pensarlo me encontré leyendo una obra escrita por Mary Westmacott, que no es otra que Agatha Christie. Se basa en una idea que venía tomando forma en su cabeza desde hacía tiempo y que maduró con tal fuerza que la obligó a sentarse ante una mesa y escribir durante tres días sin parar. En este caso la escritora se desvía de la novela negra para mostrarnos el retrato intimista de una mujer confrontada con su propia vida.
Conocemos a la protagonista en un tren proveniente de Baghdad hacia Londres, de vuelta a casa tras haber acudido a ayudar a su hija menor que ha estado muy enferma. Al comienzo del viaje protagoniza un encuentro con una antigua compañera de colegio, alegre y descarada, cuya conversación deshinibida, aunque escandalizará a Joan, abrirá el canal por el que penetre un poco de ese aire fresco que permita a la protagonista admitir un nuevo punto de vista con el que percibir el mundo.
Por una serie de circunstancias, se ve obligada a permanecer aislada en una pensión en medio del desierto durante cinco o seis días a la espera de que se reanude el servicio de trenes . Sin libros que leer, ni nadie con quién hablar, empieza a repasar los incidentes más importantes de su vida y va descubriendo con alarma que los hechos que creía reales no eran más que espejismos creados para esconder una verdad poco gratificante.
El viaje la trae de vuelta a casa y ya no diré más para no terminar de estropear la lectura a quién se anime a emprenderla.
La obra se titula Absent in the Spring (Ausente en primavera), un verso sacado del soneto nº 98 de William Shakespeare:


From you have I been absent in the spring,
When proud-pied April, dressed in all his trim,
Hath put a spirit of youth in everything,
That heavy Saturn laughed and leapt with him.
Yet nor the lays of birds, nor the sweet smell
Of different flow'rs in odor and in hue,
Could make me any summer’s story tell,
Or from their proud lap pluck them where they grew.
Nor did I wonder at the lily’s white,
Nor praise the deep vermilion in the rose;
They were but sweet, but figures of delight,
Drawn after you, you pattern of all those.
  Yet seemed it winter still, and, you away,
  As with your shadow I with these did play.


En español:



Me alejé de ti en la primavera,
Cuando el feraz abril, engalanado,
Infundió tal juventud al mundo
Que aun el grave Saturno retozaba.
Mas ni el canto de aves ni el aroma
De flores coloridas y diversas
De júbilo pudieron embriagarme
O incitarme a arrancarlas de los prados.
No admiré la blancura de los lirios
Ni elogié las encendidas rosas,
Esas dulces figuras deleitables
Que tomaban tu imagen por modelo.
Mas era como invierno, y en tu ausencia
Jugué con ellas como con tu sombra.


Los grandes personajes que han cambiado la historia han tenido siempre la osadía y el coraje de saber cambiar los paradigmas culturales y emocionales en los que han sido educados. La protagonista de la novela ve consternada como su mundo, tan sólido y sensato, salta por los aires al mirar la verdad a los ojos. Dicen que es muy difícil, o tal vez imposible, convencer a alguien de algo cuando de hacerlo pondría en riesgo su sueldo y me da la impresión de que es muy cierto. ¿Cuánto más difícil no será aceptar algo cuando de hacerlo nuestra vida estaría cimentada en un profundo error?

12 comentarios:

raúl dijo...

desconocía este alter ego de la novelista, y su faceta intimista, vamos, lejos de los crímenes y las investigaciones. interesante.

Alicia dijo...

Raúl, yo también me he sorprendido con esta escritora que yo asociaba únicamente a obras de asesinato e investigación. Durante el último mes he estado en contacto con ella a través de su autobiografía y estoy fascinada por todas las cosas que me ha contado. Un saludo.

mariajesusparadela dijo...

Los que tenemos bastantes años sabemos que nuestra vida está llena de errores por los que, en algunos momentos, hubiéramos apostado la vida.
Pero esos errores nos han hecho tan cual somos.

Alicia dijo...

M Jesús, esta pobre mujer de la novela, educada en parámetros de la inglaterra victoriana, descubre que no conoce a nadie realmente, que ha estado engañándose toda la vida por no tener la valentía de enfrentarse a las cosas tal cual eran... No se trataba de un error puntual, era simplemente un error de base que le había impedido percibir la vida en toda su plenitud. A mí me da la impresión de que muchos vivimos engañados tratando de no mirar donde no nos gusta lo que vemos. Un abrazo y gracias por tus palabras.

tanci dijo...

Querida Alicia, esta entrada tuya me ha gustado y me lleva a una lectura de Mary Westmacott que hace años leí; "Una hija es una hija". En ese entonces entró de lleno su lectura en mi, tan distinta a las habituales de Agahta Christie. Y esta que hoy nos presentas me da pié para leerte no una, sino dos veces más a fin de esclarecer la pregunta que nos planteas al final. Y al final todos en más de una ocasión hemos vivido episodios que, o bien no hemos querido haber vivido. O bien, pensábamos que era así cómo deberíamos de haberlo hecho. En definitiva, creo que lo mejor es sacar aprendizaje de cualquier vivencia que, sin tomarla como error nos da las pistas necesarias para seguir las huellas de nuestro sendero.Muchas creencias las llevamosa nuestras espaldas desde que alcanzamos este mundo y, a la larga, esas creencias van con nosotros hasta que somos concientes que no son las adecuadas. Ahí un rompimiento haría tambalear nuestro mundo tan seguro. Pero ganaremos al final en la medida en que logramos asirnos a nustro proyecto personal de vida.Todo se andará...y cada uno de nosotros siembra su granito aunque no trascienda a los ojos de los demás.Gracias por ese poema dulce y aromático. Gracias por la traducción. Me ha parecido una buenísima idea. Releeré de nuevo el libro. Un abrazo.

Alicia dijo...

Tanci, la traducción no es mía. La encontré por ahí entre las ondas virtuales. Te incluyo un link donde podrás escuchar el soneto leído. Espero que te guste. Muchos besos
http://www.shakespeareintune.com/Sonnet_98.html

virgi dijo...

Los pequeños errores que cometemos los reconocemos con facilidad. Los medianitos, ya nos cuesta más y preferiríamos olvidarlos lo antes posible.
Y de esos grandes, de los que pueden ser columnas falsas en nuestra vida, pues ni te digo. Hay que ser fuerte y lleno de energía para verlos, analizarlos y aprovecharlos sin rubor.
Un abrazo a tus enseñanzas, me ha gustado mucho, Alicia.

Alicia dijo...

Gracias Virgi, efectivamente esa es la realidad. ¡Qué fácil es reconocer esas pequeñas faltas que cometemos cada día! pero ¡qué difícil hacerlo cuando nos damos cuenta de que no somos lo que creíamos y que simplemente somos el producto de un subconsciente desatado que nos ha convertido en monstruos descarnados!.. Bueno, pues me voy a poner manos a la obra. Un abrazo

Marple dijo...

Hola Alicia:
te encontré en el blog de La Flaca al que soy asidua,y oh casualidad! me encuentro que hablas de Ágatha a quien tanto admiro desde niña que he elegido el "Miss Marple" o "Marple" para aparecer en la blogosfera:)
Leí que no te gustaban sus novelas policiales,en cambio, yo he aprendido mucho sobre la naturaleza humana (como diría la Marple real)leyendo a esta escritora. La mujer era muy sabia respecto al conocimiento del alma humana. Estoy segura. Claro que se equivocó con su primer marido ,jeje.
Lo que propones en este post lo aplicaré a mis prejuiciso con respecto a Mary Wesmacott. Nunca me atreví a leerla por miedo a desilusionarme de AG. temí que fuera muy cursi.
Conseguiré el libro.
Me parece que el tema tiene "el aire" de algunos personajes femeninos de Virginia Wolf.

Te seguiré; tu blog es interesante porque escribes en forma muy personal,cosa que nunca he podido hacer.

abrazos

Alicia dijo...

Hola Marple, ante todo muchas gracias por tu comentario y por tus palabras. Casualmente me he ido introduciendo en la vida de esta escritora y me ha encantado conocerla un poco mejor. Su autobiografía es, además de amena, un sincero relato histórico y biográfico de gran valor. Seguro que sus novelas de crímenes tienen toda esa sabiduría que yo no supe ver cuando las leí hace muchos años y descarté un poco harta de que me manipularan y el asesino nunca fuera quien había pensado (yo creo que era mi ego herido...). Bueno, espero que sigamos en contacto. Un abrazo

Conchi dijo...

Pues parece muy interesante la novela. Me hubiera gustado que contaras más, jeje.
La mentira y la verdad, un dualismo que siempre existió. A veces me pregunto si no será todo mentira... me quedo con tan pocas verdades...
Pero bueno, hablábamos de la novela, no de mí!
Que tengas una feliz semana.
Un abrazo
Conchi

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Alicia dijo...

Conchi, el libro me ha gustado mucho. En la autobiografía, Agatha habla de ese libro de una manera especial y se muestra muy satisfecha con haberlo escrito. Es más, lo escribió de corrido, sin poder parar de hacerlo durante tres o cuatro días. Te lo recomiendo... Ahora mismo voy a tu blog para apuntarme!! Un abrazo