lunes, 28 de marzo de 2011

¿El tamaño importa?


Cuando alguien nos pregunta: "¿estás seguro?" normalmente reaccionamos un tanto molestos por la insistencia y la falta de confianza que el otro parece tener en nosotros. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo me pregunto si en realidad podemos estar seguros de algo o si la existencia consiste más bien en percepciones y conceptos puntuales que van alterándose a medida que movemos de escenario y contexto.
Todos hemos experimentado la sorpresa que nos produce la pequeñez de los grandes espacios en los que transcurrió la infancia. El patio del colegio, en el que recorrimos kilómetros a toda carrera dibujando sueños y amistades infinitas, se ha transformado en un corral de vecinos en el que resultaría imposible guardar secretos. Aquel 'Retiro' de Madrid, al que mi padre se refería como "un parque por el que pasan los coches y es tan grande como Santa Cruz (mi ciudad)", es un parque grandecito pero fácilmente abarcable.
Lo curioso es que lo de las dimensiones no sólo tiene que ver con el cambio de visión que se produce al llegar la madurez, sino que también afecta a objetos que han variado de tamaño sin que sus átomos se hayan contraído o expandido un solo centímetro. Por ejemplo, hace unos años mi casa estaba frente al mar y desde ella contemplaba los grandes buques de crucero que atracaban en el muelle. Entre ellos, uno llamaba mi atención: El Oriana. Lo contemplaba boquiabierta, soñando quizás con el día en el que podría embarcar a bordo de semejante coloso y lanzarme a atravesar el océano.
El otro día arribó al puerto y ya no era el mismo. Aunque me resulta todavía bello, el barco ha menguado como les ocurre a los ancianos a partir de cierta edad. Al lado de los buques de la actualidad El Oriana ha perdido su tamaño. ¿Es más pequeño ahora? Objetivamente no, pero al contemplarlo me doy cuenta de que ya perdió su temeraria juventud, se ha vuelto más reflexivo e invita más a la tranquilidad y al recogimiento.
Por eso me pregunto si podemos estar seguros de algo o si todo es relativo y cambiante aunque no varíe ni una sóla partícula de su estructura.
¿El tamaño importa? Pues, visto así, creo que no, porque en realidad ¿qué es grande y qué es pequeño?

11 comentarios:

tanci dijo...

¿Qué es grande y qué es pequeño?. Buena reflexión nos planteas Alicia. Creo que era Baltasar Gracián el que decía" Lo bueno si breve dos veces bueno". Tal vez se podría aplicar aquí "Lo pequeño si grande, dos veces grande"o "Lo grande si pequeño, dos veces grande". Yo creo que el tamaño viene dado por nuestras forma de medir y de ver las cosas. También en la forma en que enfocamos nuestra percepción. Y nuestra percepción es tan cambiante como el azul del cielo, con todos los matices que nuestros ojos sea capaz de percibir. De lo que sigo asombrándome es de lo grande que es el ser humano. Un beso Alicia.

raúl dijo...

cuanto más distancia más pequeño. también en las distancias emocionales.

Ligia dijo...

No sé si con la edad nos volvemos más "grandes", que las cosas nos parecen más "pequeñas". Abrazos

Alicia dijo...

Tanci, razón tienes al decir que todo depende de nuestra mutante percepción. ¿Cómo podemos decir tranquilamente eso de ¡qué grande! cuando en realidad, segundos después, resultará pequeñísimo... Un abrazo y gracias por tu puntual comentario

Alicia dijo...

Sí, Raúl, pero entonces ¿qué pasa con los móviles? Nos parecían pequeños y hoy los vemos como un ladrillo de la construcción... No sé, no sé... ¡Ya me dirás! Un saludo

Alicia dijo...

Ligia, me encanta tu frase... 'nos hacemos más grandes'. Pues, puede que sea así: al menos contemplamos el mundo más en conjunto, como si nos hubiéramos alejado de un hipotético centro y tomáramos distancia... Bueno, amiga grande.. te mando un abrazo grande

Kika Fumero dijo...

Desde luego, todo depende de la cercanía o lejanía emocional con que se miren las cosas y, efectivamente, cuanto más crecemos interiormente, más cambiantes se vuelven algunos tamaños. Me ha gustado mucho tu blog, Alicia. Con tu permiso, te agrego en el mío. Un abrazo

virgi dijo...

La relatividad de las percepciones s comprende algo mejor según vamos madurando y creciendo. Sobre todo, el tiempo hace que veamos las cosas de una forma más serena, con lo que el ímpetu se transforma en comprensión.
Los colores tienen matices y la vida se encarga de que sedimentemos a la fuerza.
Besos, Alicia.

Alicia dijo...

Hola Kika, muchas gracias por tu visita y tus palabras. No sé si es la edad o el progreso, pero el caso es que nada parece ser lo que creíamos que era... Te mando un abrazo

Alicia dijo...

Virgi, como bien dices, a lo largo de la vida vamos entendiendo que las cosas son algo más que blanco y negro... admitimos los matices y refrenamos nuestro afán de asignar categorías a todo. Un abrazo

Conchi dijo...

Alicia, cuánta razón hay en lo que expusiste... El tamaño importa, depende de en qué, o no importa por el mismo moetivo, depende de en qué...
Depende, todo depende... y todo cambia, aunque no cambie en su esencia... Ufff, creo que me estoy liando, jaja.
Amiga, espero que todo vaya bien y que ese relato vaya tomando forma en tu cabeza. No le pases el turno a Jorge, que se hizo daño en una muñeca y dice que no puede escribir. Lo dejaremos para el final. A las de más, a quien quieras.

Bueno, me voy a la cama!!!
Un abrazo
Conchi